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Una decisión muy musical 

 

 

hace ace mucho tiempo; tanto que nadie puede decir cuánto, en el mundo musical sucedió un hecho sin precedentes: la Clave de Sol que vivía riendo a carcajadas, perdió su alegría. Todos comentaban que el motivo de tal desolación era que sus inseparables amigas, la Clave de Do y la Clave de Fa, habían decidido independizarse y dejarla sola.

La Clave de Sol se enteró de las malas nuevas por un Calderón mal intencionado que le contó las cosas a su manera añadiéndole leña al fuego. Según él, se había enterado de muy buena tinta, que aunque lo negaban, las Claves de Do y Fa tenían planes muy serios de convivencia, si no permanente, al menos muy cercana que no la incluían a ella.

Obviamente, sus compañeras no habían sido tan radicales como le habían hecho creer e incluso estaban dispuestas a hacer algunas excepciones para que eventualmente, pudieran encontrarse en el mismo pentagrama y convivir como las mejores amigas en la partitura , pero en mundos propios más ordenados y personales.

- Caramba- repetía se hasta el cansancio la ofendida Clave- Las muy ingratas... ¡que deslealtad, que tiempos estos, falsas amigas! Me quieren quitar protagonismo, seguramente se unieron para quedarse con todo, para reinar en la partitura y poner a los instrumentos a sus pies. ¿Será que en secreto se confabularon con ellos para eliminarme definitivamente?-concluía con dramatismo-

Para entender este enredo, toca aclarar que entonces, la música no se escribía ordenadamente como hoy. No existían las Partes, y en las orquestas, los músicos leían de la misma partitura, donde todo estaba escrito de forma desordenada en un único pentagrama.

Para colmo de males, como si todo lo anterior no fuera suficiente, las claves de Sol, Do y Fa eran autónomas, caprichosas diría yo. No le rendían cuentas a nadie, no respetaban normas de ningún tipo, aparecían cuando se les antojaba y los instrumentos se las tenían que arreglar como pudieran, leyendo en cualquier clave sin importar su Tesitura. Aquello era: ¡sálvese quien pueda!

Claro, a ellas les parecía chistosísimo ese caos y lo disfrutaban. No lo hacían por maldad, sino para divertirse viendo como los Cellos, los Violines, las Flautas, los Clarinetes, la Tuba, el Píccolo y hasta el Piano se las tenían que arreglar para encontrar la melodía que les correspondía. Los pobres instrumentos estaban exhaustos pero no se quejaban por temor a ser despedidos.

Las pícaras claves gozaban viéndolos correr de un lado a otro, se burlaban de ellos cuando sudaban la gota gorda para entrar a tiempo, para no dejar compases en silencio. La pasaban de maravilla, por eso, la Clave de Sol, la más juguetona de todas las claves, no podía dejar de preguntarse ¿qué era aquel arrebato de orden y consciencia de sus compañeras? No podía imaginarse una partitura sin un poco de picardía y un toque de locura como solía decir.

-No, no es posible que quieran terminar esta diversión-repetía obsesionada con el tema-Aquí hay gato encerrado y yo lo voy a descubrir.

Por supuesto que no se trataba de ninguna confabulación... entonces: ¿Qué estaba sucediendo? Pues que luego de siglos de desorden, las dos claves rebeldes, tomaron consciencia de la situación tan desfavorable en la que se hallaban los instrumentos por su culpa y decidieron que el desorden reinante, tenía que terminar; estaban cansadas de las bromas.

Las claves de Do y Fa lo pensaron mucho antes de tomar la decisión. Sobre todo les preocupaba la forma en que tomaría las cosas su colega más aguda y estaban esperando el momento propicio para contarle, lo que nunca imaginaron fue que la información se filtrara, y que le llegara a la Clave de Sol de boca de otros.

En el fondo, y aunque le doliera aceptarlo, la Clave de Sol sabía que sus dos compañeras tenían razón. Pero es tan difícil dar el brazo a torcer con elegancia y aceptar que estamos equivocados, que la ofendida clave, insistía en sus ideas de complots y traiciones por parte de sus amigas.

El primer intento para encontrar “salida a la crisis” fue reunirse en privado para aclarar las cosas calmadamente, pero la reunión fracasó, ninguna propuso nada coherente. La discusión amenazó con extenderse hasta el infinito así que el encuentro resultó un verdadero desastre.

Mientras tanto, en el mundo las Orquestas quedaron mudas, los músicos no podían tocar porque las claves no se ponían de acuerdo. En toda la faz de la Tierra había un paro musical y ese silencio, amenazaba con matar la alegría de los seres humanos: ¿Alguien puede imaginar la vida sin música? Tenían que hacer algo con urgencia, pero no sabían a quién recurrir para que les aconsejara. Nunca habían discutido por nada, no tenían ninguna experiencia en solución de conflictos.

Entonces se les ocurrió una idea; irían a ver a un grupo de amigos que recientemente habían resuelto sus diferencias de la manera más pacífica, sin pelear, sin discutir siquiera. Se trataba de los Sostenidos y los Bemoles que finalmente llegaron a la conclusión de que aunque seguirían en contacto y siendo excelentes amigos, ya no vivirían juntos sino que armarían una especie de bandos organizados e independientes para de esa forma trabajar más efectivamente y hacerle las cosas más fáciles a los instrumentos.

Decidieron entonces que se ubicarían junto a las claves para convertirse en una fuerte e infranqueable Armadura. Los Sostenidos se agruparían en un orden riguroso: Primero FA, luego DO, SOL, RE, LA, MI y SI respectivamente y los Bemoles, llevando la contraria de manera muy sutil a los Sostenidos, decidieron agruparse al revés: SI, MI, LA, RE, SOL, DO y FA.

Votaron democráticamente la decisión, firmaron el documento, se fueron todos a la notaría más cercana, autenticaron las firmas y ¡bingo!, todo resultó un éxito y los instrumentos lo agradecieron infinitamente.

Cuando las claves llegaron afligidas donde sus colegas, estos ya lo sabían todo porque resulta que, ¿quién lo diría?, el Corno Inglés, famoso por su discreción y flema, ya les había contado los pormenores. Pero tanto los Bemoles como los Sostenidos, hicieron como si estuvieran enterándose en el momento y las escucharon una a una sin interrumpirlas. Como era de esperar, la Clave de Sol se extendió diez minutos más que las demás claves y hasta alguna furtiva lágrima rodó por sus mejillas.

Después de escuchar las razones de las partes involucradas en el problema, el grupo de alteraciones se reunió en privado a reflexionar largo rato, y concluyeron que tal vez esa era la oportunidad perfecta no solo para contentar a las claves, sino para traer más orden a la partitura en beneficio de todos.

Después de pensar y discutir por horas, creyeron hallar la forma más razonable de solucionar la discordia entre sus tres apreciadas compañeras. De modo que sin tener aún muy claro si su propuesta resolvería las cosas, pero seguros de que en el camino algo genial se les ocurriría, organizaron una segunda reunión, pero esta vez invitaron como mediador a la Batuta por parecerles alguien sabio y con gran recorrido.

De inmediato comenzó el necesario encuentro. Luego de los saludos de rigor, le dieron la palabra a la Batuta, pero esta, modestamente se la cedió al Fa Sostenido como muestra de agradecimiento por haberla invitado.

- Amigos mías- dijo con tono tranquilo el Fa Sostenido - Ante todo les pido que en lo posible nos mantengamos tranquilos y nos manejemos en un rango entre Pianissimo y Mezzo Forte en aras de mantener la calma- se escuchó un murmullo de aprobación- eso posibilitará una conversación objetiva y civilizada.

-Bueno -prosiguió el Fa sostenido- Luego de escucharlas a las tres, hemos sacado nuestras conclusiones y les pedimos que no se angustien, lo que les aflige no es tan catastrófico como parece a simple vista y puede solucionarse inteligentemente porque mirándolo bien, las tres tienen razón…

- ¿Quééééé?- interrumpió al borde de un ataque de nervios la Clave de Sol.

-Cálmate, primero escucha-dijo el Do sostenido- y solo así comprenderás nuestras razones.

-Estamos de acuerdo totalmente con la Clave de Sol cuando dice que no puede imaginarse una partitura sin diversión, sin un poco de picardía y un “toque de locura” -dijo el Mi bemol, pero también es obvio que las Claves de Do y Fa tienen razón al preocuparse y pedir independencia y orden.

- Todos sabemos que las cosas no andan bien-prosiguió el Sol Sostenido- y que no pueden seguir así. Para nadie es noticia que no solo las claves de Fa y Do se están quejando, sino también los instrumentos que están desesperados; finalmente la afectada principal será quien más amamos, nuestra razón de ser: La Música.

-Pensamos que ustedes deben organizarse tal y como hicimos nosotros. Pero ojo; organizarse no quiere decir pelearse, dejar de ser amigas- continuó el La bemol que pacientemente había esperado su turno- De modo que en vez de pelear, reúnanse son sensatez y tomen decisiones democráticas que beneficien a toda la familia musical…

-No entiendo- interrumpieron casi al unísono las desconcertadas claves.

-Pues…es muy sencillo. Después de analizarlo detenidamente, se nos ocurrió que lo más salomónico es que entre las tres se repartan los instrumentos y que en pos del orden, cada instrumento viva en un pentagrama independiente con la clave que lo eligió y punto final, así cada cual sabrá cuando le toca su turno sin necesidad de pelear y las claves estarán en la misma partitura, pero con independencia total. -dijo triunfante el Re sostenido que a duras penas había esperado su momento para opinar.

-Uhmm… -agregó el Re bemol- no sé a ustedes, pero a mí personalmente me resulta una idea muy chic y de avanzada. Como dirían mis amigos los Timbales que de todo hacen un chiste: “Juntas pero no revueltas”

-¿No les parece una solución genial? – gritaron bemoles y sostenidos aplaudiendo eufóricamente.

-Bueno sí…pero, ¿Cómo haremos la repartición de los instrumentos?- dijo no muy convencida la Clave de Fa.

La euforia desapareció instantáneamente, y las caras volvieron a ponerse largas. Ese era precisamente el núcleo del problema. ¿Cuál era la mejor manera, la forma más democrática de decidir, sin herir susceptibilidades, quien se iría con quien?

- ¡Muy fácil!-gritó una Ligadura que se había colado en la reunión aunque no había sido invitada- Reúnanlos a todos y que sean los instrumentos y no las claves quienes decidan con quien se van, así no se pelean entre ellas y asunto resuelto.

Pero antes de que nadie más opinara, se oyó por primera vez la voz más respetada entre todas, la voz reposada pero firme de la invitada especial: La Batuta

-Apreciados colegas, los llamo a la calma y la reflexión sosegada porque este asunto no es tan trivial como parece y se nos puede salir de las manos. No niego que la idea es buena, pero si la ejecutamos con frivolidad, llevados por el entusiasmo, podría generarse un caos peor que el que vivimos hoy y eso no lo podemos permitir.

Ahora sí que el silencio fue sepulcral, se podía escuchar el vuelo de una mosca, nadie entendió nada, todos quedaron perplejos, pero como respetaban tanto a la Batuta, callaron esperando que esta hiciera claridad en el asunto.

-Miren, si reunimos a los instrumentos-prosiguió calmadamente la Batuta- y ellos deciden con qué clave se quieren ir llevados por las emociones, podrían cometer grandes errores.

El silencio era cada vez más embarazoso, todos se miraban sin atreverse a opinar.

-¿Todavía no comprenden?... Amigos, piensen con detenimiento. Por ejemplo, para nadie es un misterio que el Oboe es íntimo amigo de la Clave de Do, lo mismo sucede con el Contrabajo y usted apreciada Clave de Sol, son inseparables. Así que si el Oboe decide que se va con la Clave de Do y el Contrabajo con usted, ¿eso estaría bien?...Imagine solo por un instante que alguien con una voz tan aguda como el Oboe o la Flauta se vaya caprichosamente con cualquiera de las claves reinas de los sonidos graves, las Clave de Do o Fa… o al revés, ¿se imagina a su amigo el Contrabajo tratando de alcanzar con su voz tan bellamente grave ese Fa casi imposible para él en el cuarto espacio de su pentagrama, amiga Clave de Sol?

El auditorio quedó pensativo y de pronto, como por arte de magia, las palabras de la Batuta cobraron sentido; todos comprendieron y fue precisamente la Clave de Sol quién dijo.

-Claro que no, es obvio que no, esa repartición se debe hacer pensando en la Tesitura de cada instrumento y no de forma caprichosa, es decir: como bien dice el adagio popular: “cada oveja con su pareja”: los instrumentos de voz Aguda, conmigo y los instrumentos de voz Media Y Grave con las Claves de Do y Fa según sea conveniente…

-Y no solo eso,- interrumpió educadamente la Batuta- vayamos más lejos y que quede claro que a partir de hoy, cada instrumento vivirá por obligación en su pentagrama propio, nada de desórdenes. Estas son las reglas queridos amigos y debemos cumplirlas -dijo enérgicamente la Batuta, luego, suavizando el tono concluyó- Claro que en ocasiones nuestras apreciadas claves podrán coincidir en el mismo Pentagrama y de esa forma recordarán los viejos tiempos…

Todos estallaron en una sonora carcajada y aplaudieron con alegría. De más está decir que para entonces, la reunión a la que inicialmente fueron invitados los Sostenidos y Bemoles, las tres Claves y la Batuta ya era de dominio público y fueron apareciendo muy discretamente para codearse entre sí Becuadros, Negras, Corcheas y Fusas que como siempre llegaron a las carreras, los Puntillos, el Staccato que llegó dando saltitos, el Legato, un Silencio de Redonda que estuvo callado todo el tiempo y hasta los Puntos de Repetición que por pura costumbre siempre se ríen dos veces del mismo chiste… si, por supuesto que el Calderón intentó llegar para no perderse nada, pero como es tan demorado llegó dos horas más tarde con su amigo el Ritardando.

Resuelto el problema que los ocupaba, conversaron y discutieron de música hasta el amanecer: que si el más grande de los clásicos fue Mozart, que si Beethoven es más romántico que clásico, que ¿qué hubiera sido de Bach sin Mendelshon?, que el pobre Tchaikovsky es muy “afrancesado” y no se le siente el ruso por ningún lado (que calumnia), que si la orquesta, que si el director. Bueno, podrán imaginarse la diversidad de temas que salieron a relucir entre risas y polémicas; para nadie es un misterio que los músicos siempre tienen de qué hablar. Finalmente se despidieron con un gran abrazo y todos quedaron felices.

La reunión para decidir quien se iría con quien, se celebró días después y fue un éxito, la presidieron las tres claves quienes con su calma y alegría contagiaron a los instrumentos que se sintieron apoyados y tenidos en cuenta. Claves e instrumentos quedaron satisfechos pues el problema fue resuelto con la razón y la simple lógica.

¿Qué como quedaron repartidos los instrumentos? ... pues de la siguiente manera:

PÍCOLO, FLAUTA, OBOE, CORNO INGLÉS, CLARINETE, SAXOFÓN, TROMPETA, CORNO FRANCÉS, XILÓFONO, GLOCKENSPIEL y VIOLÍN se fueron con la Clave Sol porque su tesitura es aguda.

FAGOT, TROMBÓN, TUBA, CELLO Y CONTRABAJO, con la Clave de Fa por tener voces tan graves.

Aparentemente la Clave de Do fue la menos beneficiada porque se quedó solamente con la VIOLA que tiene la ventaja de tener una bellísima voz intermedia. Pero como iba a ser visitada de vez en cuando por el FAGOT, EL TROMBÓN y EL CELLO, no se sintió sola, sino muy complacida por tener un grupo tan selecto de instrumentos.

Aquel día quedó registrado en la historia de la música. Todos quedaron complacidos con los cambios y de esa forma las partituras de hoy son entendibles y los músicos somos los más agradecidos.

 

 

 

 

Autora: Gloria Bayolo

16/01/2011

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